Diócesis de Matagalpa

“Sean humildes y rectifiquen sus errores”, el mensaje que dirigió monseñor Rolando Alvarez, a la presidencia de la república desde las afueras de “El Chipote” en Managua el 9 de julio, donde presidió Misa acompañado por los sacerdotes de la Diócesis de Matagalpa:

En nombre de la Diócesis de Matagalpa queremos saludar al noble y heroico pueblo de Nicaragua. Nos solidarizamos con los que viven en estas cárceles insólitas y lamentamos que todos los regímenes tristemente han usado “El Chipote” para degradar al pueblo nicaragüense.

En el Evangelio encontramos aspectos que se asimilan mucho a la situación que vive Nicaragua, y con sencillez de corazón quisiéramos exhortar a las autoridades de este país, al señor presidente, a la vicepresidente y a todo su grupo cercano, a ser humildes; hermanos sean humildes, revístanse de humildad, inclinen su rostro ante el Señor, y como todos los que somos pecadores pídanle perdón a Dios, arrepiéntanse también ustedes de sus pecados, revístanse de la humildad que es sabiduría, no olviden que la soberbia, la prepotencia de los potentados del magníficat siempre manifestarán debilidad, cuando alguien recurre a las fuerzas desmedidas, y hace uso de su autoridad para convertirlas en autoritarismo en vez de ser fuerte es débil, manifiesta debilidad, en cambio el humilde se hace fuerte y manifiesta sabiduría.

Todos estamos llamados a ser humildes, sean humildes y rectifiquen sus errores, ya una vez en la historia lo hicieron y pueden hacerlo de nuevo; pidan perdón al pueblo y seguramente en algún lugar de nuestra mente y corazón les recordaremos con nobleza. Por favor sean humilde y entreguen a las familias nicaragüenses, a estos más de 250 detenidos en el Chipote, la Modelo y otras cárceles, ustedes saben donde los tienen.

Sean humildes y rectifiquen esos juicios injustos que se les ha levantado a esos hermanos, a esos hijos de Dios, rectifiquen y entreguen a las madres a sus hijos, rectifiquen y desplieguen las fuerzas policiales y paramilitares de Jinotepe, de Diriamba y de otros lugares donde tienen planificado ir.

Ustedes saben que les hablamos con sencillez, con humildad, con esperanza para que se dejen iluminar por el Divino Espíritu y como fue arrebatado el profeta Elías de sensatez, le permitan a Nicaragua respirar nuevamente justicia.

En el Evangelio de este día hay una mujer que padecía flujo de sangre, esa mujer es Nicaragua que se está desangrando porque han acusado a la población civil de terroristas, porque han enjuiciado a tanta gente, Nicaragua se está desangrando por los heridos, muertos, presos y desaparecidos; Nicaragua se está desangrando por la injusticia, y también es importante decir que esta mujer tuvo confianza y se acerca a Jesús. Nicaragua debe tener la confianza y esperanza de acercarse siempre a Jesús, debe seguir orando.

Como decía ayer el Cardenal Brenes, nosotros la Iglesia, las religiosas, religiosos, y los sacerdotes no tenemos armas, por eso el pueblo de Nicaragua sin importar religión debe refugiarse en Jesucristo.

Señor presidente, señora vicepresidente queremos que sepan que nosotros oramos por ustedes, ofrecemos esta Misa por ustedes, rezamos el Rosario por ustedes, pedimos a Jesús sacramentado por ustedes, porque nosotros sí les consideramos nuestros hermanos, sabemos que con cariño todos somos hijos de Dios, y el mejor regalo que como Iglesia podemos ofrecerles son nuestras oraciones. De nosotros pueden esperar siempre el bien nunca el mal, aún en momentos difíciles siempre les desearemos el bien, les desearemos la paz. Nosotros como Iglesia también les defenderemos, respetaremos la dignidad de ustedes, lucharemos para que a ustedes se les respete la dignidad, en nosotros encontraran una mano amiga, una mano de hermanos, fraternal, pues nunca devolveremos mal por mal, responderemos con bien, porque para nosotros las respuesta al mal es siempre el bien.
Les repito: les hablamos con cariño con amor, con el amor de Cristo que nos dice: “Ámense los unos a los otros como yo les he amado”. Cristo a ustedes les ha amado hasta dar la vida por su salvación, por nuestra salvación y redención.

Quiero decirles en nombre del clero de Matagalpa: Nosotros los perdonamos, les decimos que Dios no les tome en cuenta el pecado que han cometido contra el pueblo nicaragüense, nosotros como sacerdotes les absolvemos de sus pecados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Este pueblo no quiere el mal para ustedes, y aunque han hablado enfurecidos porque se siente reprimidos y ultrajados, ayer reflexionaba que este pueblo nos les desea a ustedes el mal, este pueblo lo que quiere es que le permitan vivir en paz, justicia y democracia, es el pueblo de Nicaragua que a pesar del dolor no alberga en su corazón el odio y la venganza.

Nosotros como pecadores también recurrimos al sacramento de la confesión, también a ustedes les invitamos acudir como todos los penitentes a pedir perdón al Señor.

Finalmente el último aspecto de este texto es cuando Jesús dice: “Retírense la niña no está muerta, está dormida”, y todos se burlaban de él. Hoy el Señor como a esta niña le dice a Nicaragua: “Nicaragua levántate y camina”, hoy como Iglesia católica le decimos a Nicaragua: “Nicaragua, a ti te lo digo, levántate y camina”.

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