Diócesis de Matagalpa

Reflexiones de monseñor Rolando Alvarez para la semana:

En la liturgia de este domingo, en especial la primera lectura tomada del libro del Génesis presenta la creación del hombre y la mujer, este pasaje lejos de significar inferioridad de la mujer respecto al hombre, significa igual dignidad humana que hay entre ambos. Pensaba que en la creación del hombre y la mujer con una igualdad indisoluble, vemos reflejado el sacramento del Matrimonio, es decir esa dignidad entre el hombre y la mujer es elevada a sacramento: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su esposa, de modo que no son dos sino una sola carne”.

Me gustaba la reflexión que sobre esto hace el cardenal Leopoldo Brenes, diciendo que es a partir de esta unidad y comunión que debe existir entre nosotros que se va haciendo la creación de Dios; a partir de esta unidad que se va ir desarrollando el ser humano logra una comunión; es a raíz de esta unidad fecunda entre el hombre y la mujer que se construye la familia que es forjadora de valores cívicos, morales y religiosos, por eso quisiera reflexionar en esos valores que deben formarse en la familia.

Valores cívicos: Al niño se debe educar en amor a la patria, sin fisura, transparente, cristalino, puro y limpio. En este amor a la patria viene el amor a los símbolos patrios, a la bandera en su color blanco que representa la pureza de nuestra tierra, en su color azul recordando que somos rodeados por dos océanos. El escudo, que en su forma de triángulo manifiesta la unidad que debe haber entre todos los nicaragüenses. El arcoíris que refleja paz, el gorro frigio, libertad; los volcanes, fraternidad entre las naciones centroamericanas, igualdad, paz, fraternidad y unidad.

El himno nacional que saluda a la patria y clama de no más sangre de hermanos; como no tener presente la flor nacional sacuanjoche y el ave guardabarranco. Queridísimos hermanos: estos valores cívicos deben ser inculcados en la familia.

Valores morales: Podemos hablar de muchos pero pienso en los valores que debemos inculcar en la familia y cada día, todos estos se sintetizan en el amor y no hay para nosotros otro amor, que el amor cristiano es decir el del crucificado. En la Cruz es donde nosotros hemos conocido el amor y puesto nuestros ideales y esperanza, no conocemos otro amor más que el crucificado, que se anonada y se humilla. El único amor es el del Padre en la Cruz, este es el verdadero amor, cualquier otro es totalmente falso.

Es fácil distinguir desde la Cruz cuando el amor es verdadero o es falso, porque para el cristiano el único y verdadero amor es el crucificado, el que se niega para dar vida al otro, por eso como una gracia de Dios pidamos al Señor nos ayude a amar de esta manera, sin miedo, amar desde la Cruz, en un amor en silencio que no se defiende ni hace uso de las artimañas del enemigo, un amor que no se baja de la Cruz porque de lo contrario acabaría ahí la obra de salvación. El Señor nos de la gracia de estar en la Cruz, silenciosos y callados porque luego vendrá la resurrección del Señor y nuestra propia resurrección.

Al referirme a los valores religiosos viene a mi mente y corazón el primer mandamiento: “Amaras a Dios sobre todas las cosas”, este amor de Dios debe estar en el centro de nuestra vida, debe ser el primero que motive la vida del cristiano, como dice San Agustín, amar y hacer después lo que queramos, amar a Dios primero. Por lo tanto donde exista un cristiano que en primer lugar ame a Dios, también amará a la patria y a los hermanos, de esa manera las grandes aspiraciones de justicia, paz, libertad, igualdad y fraternidad se harán una realidad.

Por: Manuel Antonio Obando Cortedano

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