Diócesis de Matagalpa

“Dios está inquieto por Nicaragua”, reflexiones de monseñor Rolando Alvarez, para la semana:

Hemos iniciado el 2019, un año dedicado al Espíritu Santo que más que lema tendrá como mística y espiritualidad: “Renovados a la luz del Espíritu Santo”. Porque es el Espíritu Santo el encargado de renovar todas las cosas y de salvar a Nicaragua.

Lo hará porque nuestra esperanza no está puesta en hombres ni fuerzas humanas, nuestra esperanza está puesta en Dios. Ya en su momento en esta Iglesia que peregrina en Matagalpa estaremos indicando la vida y el actuar que llevaremos adelante, de hecho hay unas disposiciones que hemos llamado a cumplir como rezar la invocación al Espíritu Santo al inicio de la celebración, rezamos siempre la comunión Eucarística, y en espíritu de comunión al Papa rezamos al final de cada Misa el bajo tu amparo, y la oración a san Miguel Arcángel. Es bonito ver como ya todos vamos haciendo de estas plegarias parte de la vida de oración.

Digo esto para que fortalezcamos y tomemos enserio la vida espiritual y oración particularmente este año. De ahí que debemos estar atentos durante este año litúrgico espiritual a los signos de los tiempos, a los mensaje que el Señor a través de su palabra nos irá dejando, por eso permitiéndome antes de entrar a la reflexión del texto de este día y de la festividad de la Manifestación del Señor, quiero recordar que el 24 de diciembre hemos celebrado el nacimiento de Jesús, que instaura cielo nuevos y tierra nueva que se inauguran con la Sagrada Familia, y con la solemnidad de Santa María Madre de Dios hemos iniciado a caminar de la mano de ella en esos nuevos tiempos.

Hoy la liturgia nos conduce a la fiesta de la epifanía del Señor. En los pastores el Señor se revela a los pobres de Israel, en los magos de oriente a todos los pueblos, hombres, raza y humanidad sin distinción alguna, hemos de señalar que en aquel camino de los magos tras la estrella se recuerda el caminar que vamos haciendo todos los hombres, las naciones y pueblos de la tierra. Ellos salen de oriente, hacen su camino histórico entre luces y sombras, dificultares y problemas, angustias y esperanza, ansias, lágrimas, desconsuelos y grandes expectativas, ahí está el corazón de cada ser humano, de cada hombre y mujer, de cada nación.

Quisiera hacerlos reflexionar en tres momentos de este camino histórico: Búsqueda, inquietud y revelación.

Búsqueda: Este caminar implica una búsqueda interior para el creyente, nosotros no vamos caminando por inercia, vamos viviendo el día a día con intensidad en el aquí, el ahora de nuestro tiempo, de nuestra realidad actual con una búsqueda interior, vamos buscando la voz del Señor, escuchando su voz; queremos, suplicamos al Divino Espíritu nos permita penetrar en la profundidad de lo que el Señor quiere decirnos, de lo que él quiere hablar a su pueblo como comunidad, como persona e hijos de él, es un camino externo e interior y como los magos de oriente buscamos la voluntad de Dios.

Inquietud: La iniciativa en esta búsqueda histórica de cada día es exterior e interior, la inquietud primera, la iniciativa primerisima la tiene Dios, en realidad en aquella estrella miramos la iniciativa de Dios, la inquietud de Dios; Dios está inquieto por nosotros, por Nicaragua y por cada persona.

En esta inquietud que Dios tiene de nuestra Nicaragua, familia y persona es él y únicamente él quien tiene la iniciativa. Dios es un gran inquieto por Nicaragua, Dios está inquieto por nosotros, por eso si nos encontramos entre la búsqueda nuestra y la inquietud del Señor podemos llegar a una afirmación y definición del Señor que da San Agustín sobre la oración, quien recuerda que en esta búsqueda del hombre e inquietud de Dios, el Señor va haciendo su historia.

Los magos de oriente eran sabios, hombres que tuvieron que liberarse del que dirán de sus colegas, de los razonamientos, críticas que pronunciarían sus colegas, ciudadanos y contemporáneos. Cuando llegaron a belén tras la estrella para encontrarse con el niño de belén tuvieron que liberarse interior y exteriormente.

Ellos se dejaron liberar, fueron dóciles, no tuvieron miedo lo vencieron, se levantaron y se pusieron de camino, por eso que hermosa esa palabra que en la primera lectura nos levanta y pone en camino diciendo: “¡LEVÁNTATE y resplandece, Jerusalén,
porque llega tu luz;
la gloria del Señor amanece sobre ti!”.

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