Diócesis de Matagalpa

“El dolor de pecado y el arrepentimiento deben ir acompañados por el deseo de reparar las faltas cometidas”. Reflexiones de monseñor Rolando Alvarez para la semana:

El quinto domingo de Cuaresma nos encontramos ante una de las páginas más bellas en las sagradas sagradas escrituras, donde San Juan relata el texto de la mujer adúltera; el protagonista de este relato no es la mujer ni los Fariseos, es Jesús misericordioso.

Lastimosamente todo hombre puede estar en el lugar de los fariseos acusando a los demás, mientras Jesús según el texto cuando le llevan a esta mujer lo que hizo fue escribir en el suelo, no se sabe que escribió pero podríamos reflexionar sobre las consecuencias de ese gesto del Señor, puesto que en un primer momento de esta escena Jesús aparece con su dedo en el suelo, gesto que repite cuando dice: “Aquel que esté libre de pecado que tire la primera piedra”, es en este instante cuando todos desaparecieron porque los que habían llevado a esta mujer a las plazas públicas tenían a sus espaldas pecados e incluso probablemente mayores que los de esta mujer, pecados que a lo mejor no estaban escritos en la ley mosaica pero ante su conciencia y ante Dios sabían que eran graves, que habían fallado y no debían decir nada.

Jesús quedándose sólo con la mujer dice: …”Yo tampoco te condeno, vuelve y no peques más”, afirma el papa San Juan Pablo ll que Jesús y su misericordia regenera a la persona, restablece la comunión que se a roto entre Dios y el Padre, regenera la relación rota entre los hermanos, entre unos y otros, Jesús con su misericordia logra restituir a la persona en su dignidad y en la comunión con Dios y el Padre.

Jesús termina la conversación diciendo: “Vete, ya no vuelvas a pecar”, es decir la persona debe tener un compromiso, es lo que la Iglesia llama dolor de los pecados y arrepentimiento de ellos, esta es la corresponsabilidad de la persona en la obra salvífica, esto es lo que refiere la teología sacramental explicando que la misericordia es gratuita, el perdón es gratuito, todo es gratuito, la distinción está en que la teología de la Iglesia también dice que debe haber una repuesta del ser humano, para que como decía el profeta Isaías nuestros pecados queden limpios y blancos como la nieve.

La gratuidad del Señor espera la corresponsabilidad de la persona, Dios nos toma tan enserio que aunque ciertamente nos ha redimido en la libertad absoluta de puro amor, nos ha tomado tan en cuenta que nos ha involucrado en la obra de la redención, así es de bueno el Señor, que aunque él nos libere gratuitamente nos toma en cuenta para ser parte en el acto redentor, recuerden a Simón de Cirene, al discípulo amado al pie de la Cruz, a las mujeres al pie de la Cruz y a la Virgen María al pie de la Cruz. Cristo no nos hizo objetos de la redención sino sujetos de la redención, Cristo haciéndonos participar activamente ha querido que seamos sujetos de esta redención.

Aquí recordamos la parábola del padre misericordioso donde el papá espera al hijo, donde el papá toma la iniciativa, siempre Dios toma la iniciativa, Dios está seduciendo a su hijo y esa iniciativa de Dios en su misericordia queda manifestada en el hecho que el Padre sale de la casa y no deja que el l hijo llegue, lo sale a encontrar para que el hijo no tenga miedo, no tenga respeto humano.

El hijo tiene que manifestar el arrepentimiento del pecado, porque Dios es amor pero es un amor en que el Señor pide corresponsabilidad nuestra, el Padre deja que el hijo exprese el dolor de su pecado, su experiencia de haber dejado comerse las sobras de la comida, que exprese la experiencia de haber dado la espalda a la casa del Padre y al hermano, deja que el hijo se exprese, lo que no permite el papá es cuando dice el hijo: “Trátame como a uno de tu siervos” y tampoco permitió cuando el otro hijo siempre se ha sentido siervo.

Hay fiesta cuando el hijo ha manifestado arrepentimiento, el dolor de sus pecados, entonces hay fiesta, y si recordamos el pasaje de Saqueo algunos estudiosos dicen una cosa interesante cuando el texto dice que era bajo de estatura lo interpretan que Saqueo estaba sumergido en su pecado, en pensar hacerle mal al otro, en destruirlo, lo importante es que este hombre se siente atraído por el Señor y Jesús dice: “Baja que hoy mismo estaré en tu casa”. Así es el Señor, alguien que siempre ofrecerá su misericordia, su amor y su perdón e inmediatamente Saqueo dice que devolverá todo lo robado e incluso a aquellos a quienes había robado su fama, a quienes había calumniado y difamado, por lo tanto como Saqueo si nosotros hemos ultrajado al hermano en la fama, debemos restituirle diez veces más.

Por eso pensaba que todos estos textos bíblicos son las bases de una teología de la reparación, de cómo reparar mí pecado, como reparar la herida de muerte que se ha hecho al otro. El dolor por el pecado y el arrepentimiento de pecado debe ir con un profundo deseo y convicción de querer reparar la falta cometida contra el prójimo.

Dios y la Virgen Santísima nos ayuden a que en semana santa seamos auténticos penitentes y podamos celebrar la Misericordia gratuita del Señor.

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