Diócesis de Matagalpa

En Rancho Grande, Diócesis de Matagalpa celebran a la Virgen de Fátima y piden por Nicaragua

Con filarmónicos, pólvora y con mucho amor cientos de fieles recibieron a monseñor Rolando Alvarez, Obispo de la Diócesis de Matagalpa, el 13 mayo en la parroquia Nuestra Señora de Fátima, Rancho Grande, durante las fiestas patronales. En un primer momento el recibimiento fue en el empalme “El Comejen”, donde inició la caravana hacia la entrada del pueblo, de ahí el Prelado caminó hacia la sede para presidir la Misa campal ofrecida por Nicaragua.

En su homilía abordó el mensaje de Fátima ante la situación del país. Al inicio hablando sobre el texto del día que se refiere al Buen Pastor, explicó que las ovejas conocen la voz de Pastor, es más preguntó a la multitud que si reconocen la voz de su Pastor y contestaron a una sola voz que si, en este punto destacó que todos están llamados a entrar por la puerta del rebaño, y que los pastores también están llamados a entrar por la puerta del rebaño, y para que el rebaño sepa que esa es la puerta correcta tienen al Pastor, y para que el Pastor esté seguro que esa es la puerta tiene al rebaño que también le confirma al Pastor que esa es la puerta, “aquí hay un misterio divino, hay un vínculo, y ahí Dios va hablándonos a todos como le habló a la Santísima Virgen María cuando el ángel le anuncia la buena noticia de Dios, ella no por duda o incredulidad sino para discernir si aquello venía de Dios le pregunta ¿Cómo será esto si yo no conozco varón? Y el Ángel dice: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del altísimo te cubrirá con su sombra y en esto termina su discernimiento y contesta: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra, y dice Juan: La palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”.

“Esa misma mujer de Nazaret, esa misma mujer santa, la Virgen señora de los cielos y de la tierra hace ciento dos años se apareció en Cova de iría y nos dejó un mensaje que no sólo era para ayer, que no sólo es del pasado, sino que es para hoy, para el presente y futuro por eso el mensaje de Fátima es un mensaje eminente y profundamente profético para la humanidad”, aseguró.

Seguidamente explicó que en este mensaje se podría depositar la atención en tres llamados y aspectos: El primero, la sencillez, “Pensaba que la Virgen Santísima no sólo nos pide ser sencillos de corazón, sino que a los pastorcitos que eligió eran sencillos, una sencillez de corazón que va más allá del exterior, el sencillo de corazón en primer lugar es capaz de escuchar, ante todo escucha y porqué les digo que la sencillez de corazón se manifiesta en la escucha porque sólo el que está dispuesto a no ponerse él en primer lugar, a no ser él el más importante, el principal es capaz de darle ese lugar al otro y entonces es capaz de escuchar primero antes de hablar y al escuchar con el corazón, con sinceridad no de cualquier manera. Con recta intención uno es capaz de colocarse por un momento en el lugar del otro, por eso es que pienso que en Nicaragua donde hay muchas heridas interiores, hay tantos hermanos y hermanas nuestros lastimados, donde lamentablemente hay división, donde han habido ofensas y lamentablemente siguen existiendo, dañando el tejido interior de la persona, ante esto a nosotros nos urge la sencillez para primero y ante todo escuchar el gemido del otro, el clamor del otro, el corazón del otro, guardar silencio nosotros y escuchar al otro y cuando se escucha con el corazón al otro uno es capaz de llegar a comprenderlo y sólo eso podría llevarnos a perdonar”.

“En el yo confieso o acto de contrición hay un camino de humildad que si lo pusieramos en práctica todos los nicaragüenses ayudaríamos a construir un nuevo país, porque decimos: Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes hermanos… Porque hay un hermano al que seguramente hemos ofendido, porque hemos pecado mucho de palabra, con la palabra se puede construir y también se puede destruir, podemos edificar y también podemos desbaratar. Esa palabra hiriente, la calumnia, la injuria que muchas veces van feroz como una podadora que va arrastrando al que está enfrente. Que duro saber que en Nicaragua hay gente que usa la palabra para destruir, para desbaratar”.

“Y sigue el acto de contrición, he pecado de obras… ¿Cuánta gente se ha prestado para hacer daño a otros? Tanta gente que no ha visto al hermano como prójimo sino como enemigo que hay que desaparecer. Y también debemos reconocer que hay quienes que ante esta situación que vivimos prefieren su propia comodidad, no decir nada para quedarse tranquilos y que nadie se meta con ellos, ese es un acto de omisión contra el mismo país, contra el mismo pueblo”.

“Es bonito dejar que sean otros que se arreglen, que sean otros que opinen, cuando todos somos corresponsables y tenemos una palabra que ofrecer, y todos tenemos una palabra edificante, que construya, que anime y levante la alegría del corazón”.

Aquí monseñor Alvarez indicó que en el yo confieso también se reconoce el pecado, “por mí culpa, por mí culpa, por mí gran culpa, por eso ruego a santa María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos que intercedan por mí ante Dios nuestro Señor”, “se insiste en los hermanos, esto me hace recordar al hijo pródigo quien no retorna de forma triunfalista sino con sencillez y humildad. Amados: Cuando este camino del retorno del reconocimiento del error lo hacemos con sencillez y de verdad es imposible que no se haga fiesta, este es el camino que debemos recorrer los nicaragüenses si queremos reencontrarnos, todos sin excepción para que todos un día podamos tener una fiesta, el camino de la sencillez no del triunfalismo, el camino de pedir perdón porque nos hemos equivocado, entonces haciendo este camino llegamos a la fiesta donde nos volvemos a ver como hermanos. Ven porque el mensaje de Fátima es profético y aunque fue hace cien años se hace actual”.

El segundo elemento que destacó es que estos niños pastorcitos tenían su familia bien integrada, y es cierto la división que se experimenta en Nicaragua, tristemente también se experimenta en la familia, “y ese camino que hemos encontrado en el acto de contrición y en la parábola del Padre Misericordioso tenemos los nicaragüenses que empezarlo a recorrer en las familias, ¿Cuántas familias divididas por posturas ideológicas? La postura ideológica es el extremismo, y los extremos son siempre malos porque el extremo y extremismo llegan a ser parientes del fanatismo, ya ni es cuestión de ideologías lo que ha dividido a Nicaragua sino de posturas ideológicas y ante eso el creyente debe recorrer el mismo camino de sencillez que la Virgen pidió en Fátima y hacerlo en la casa, y tomen ustedes la iniciativa, no esperen que sean otros, den ustedes el primer paso para buscar la unidad familiar donde se pida perdón y se reconozca la falla perdida y les aseguro que cuando alguien lo hace de esa manera los demás reciben ese perdón, lo aceptan, pero el creyente debe dar el primer paso, tenemos que llenarnos del amor del Señor”, expresó.

Finalmente se refirió a la oración y mortificación a la que llama la Virgen, en esto aseguró que la Divina Misericordia salvará a Nicaragua y la salvará con la oración, con la mortificación, Nicaragua no está de brazos cruzados talvez algunos pocos pero el pueblo creyente no es indiferente ante lo que estamos viviendo, el pueblo creyente está de rodillas, nosotros somos un pueblo de rodillas, “y muchos rezan diario el Rosario, y tenemos que orar por Nicaragua para que el Señor vuelva su rostro a nosotros y nos salve. Miles peregrinan a diversos lugares en el país convencidos que Dios es nuestra salvación siempre. Por eso nuestra actitud es espiritual y debemos llenarnos de esperanza porque Dios y la Virgen están con nosotros y si ellos con nosotros ¿Quién contra nosotros?”.

Por: Manuel Antonio Obando Cortedano.

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