Diócesis de Matagalpa

“Cuando en la oscuridad se descubre a un extraño y se logra tratar como hermano, ahí nace un nuevo día”. Reflexiones de monseñor Rolando Alvarez, para la semana:

Un día un Rabino, un maestro preguntó a sus discípulos: “¿Cuándo es el momento en que amanece un nuevo día?”, Uno de los discipulos tomando la palabra contestó: “Maestro un nuevo día amanece cuando el sol radiante con los rayos de luz besa la tierra, hace que reverdezcan los montes y las montañas, que den frutos los campos”, el maestro habiéndolo escuchado con atención manifestó que no quedaba satisfecho con la respuesta. Otro discípulos tomó la palabra y dijo: “Maestro un nuevo día amanece cuando los pajaritos endulzan los oídos de quienes por ellos despertamos y con su música y melodía le dan vida al tiempo que procede, al tiempo que viene”, el maestro lo escuchó también con suma atención sin embargo les manifestó su insatisfacción, uno a uno fueron pasando e intentado responder la pregunta del Rabino, pero ninguna de ellas le satisfacía.

Ya puestos en el límite de la paciencia, los discípulos interpelaron a su maestro y entonces le dijeron: “Dinos tú ¿cuándo amanece un nuevo día?” El maestro mirándolos con serenidad y suavidad, tomando la palabra con pausa y entonación les dijo: “Siempre que en la oscuridad logren mirar a un extraño y en la oscuridad lo descubren y lo tratan como un hermano es cuando en realidad nace un nuevo día, cuando en la oscuridad ustedes miren a un extraño y no lo logren descubrir ni tratar como un hermano, ya podrá alzarse el sol en las montañas, brillar, hacerla fructificar, ya podrán los pajarillos cantar jubilosos, despertarnos del sueño y darle vida al tiempo pero en su corazón será siempre de noche”.

Hermanos y hermanas: En este XV Domingo del tiempo ordinario el Señor pone en nuestro corazón el dilema, desafío y pregunta: ¿Quién es mí prójimo? Y la parábola del buen Samaritano pone la atención no en nosotros sino en ¿quién de los otros es mí prójimo? Nos lleva a colocarnos en el dilema y desafío.

El prójimo entonces termino siendo yo, ya no es ni si quiera el hombre caído en el camino, el prójimo eres tú, es el hombre, la mujer capaz de salir de sus propias fronteras, pensamientos, posturas, radicalidades y hacer un éxodo para descubrir en la noche a uno que no es como yo, que no actúa como yo, que no es de mí grupo, clan, de mí partido pero aun así lo trato como hermano, entonces así me convierto en buen Samaritano y el prójimo terminamos siendo nosotros, entonces respondemos a la pregunta del Rabino y ahí está naciendo un nuevo día en medio de la oscuridad.

Entonces no pensemos mal de la gente, pensemos bien, de la gente se piensa bien y acertarás aunque a veces te equivoques. El amor es la fuerza invencible, no tengamos miedo de creer en los otros, seguir creyendo porque el que deja de creer en el otro al final de cuentas deja de creer en sí mismo, no tengamos miedo de esperar contra toda esperanza, de creer con credulidad, de creer en el futuro que sea mejor que el presente, porque si todos tenemos un buen corazón, todos aprendemos. No tengamos miedo en creer en la belleza de la creación, aunque los hombres la manchemos con nuestras manos. Creer en las heridas de Dios que son las heridas de cada hombre y mujer sufriente, para vernos un día como hermanos, porque el día que el sacerdote, el levita, el samaritano, el que ha sido asaltado, herido, quebrantado, el Doctor de la ley y todos nos unamos, ese día en Nicaragua tendremos un nuevo amanecer y una realidad divina.

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