Diócesis de Matagalpa

“La Cruz del pueblo nicaragüense, dará fruto”, monseñor Rolando Alvarez en “Santa Cruz”, Matiguás

Destacando la unidad de la Iglesia con quienes no profesan la fe, e incluso la unidad de los nicaragüenses por los ideales de la patria, monseñor Rolando Alvarez, Obispo de la Diócesis de Matagalpa, inició la Santa Misa que presidió en la comunidad “Santa Cruz” de la parroquia San José en Matiguás, el sábado 10 de agosto, donde también dirigió la “Asamblea de Pastoral”, que este año ha desarrollado en toda la Diócesis, para escuchar la labor que se hace en las áreas de evangelización, misión, catequesis y enfermos.

Antes de concluir la celebración dirigió una “Hora Santa”, ante Jesús Sacramentado.

En su homilía explicó que el texto del Evangelio de ayer y de hoy, es el Evangelio de la espiritualidad de la Cruz, porque pareciera que nadie escapa de la Cruz al punto que nuestros cuerpos están hechos en forma de Cruz. Aquí recordó que el Evangelista ayer decía: “El que quiera venir tras de mí que renuncie asimismo, que tome su Cruz y me siga”, esto significa que el que quiere ser cristiano tendrá una Cruz, el que quiere ir tras de Cristo lleva una Cruz, para el cristiano la Cruz es inevitable, nadie puede evitar la Cruz, pareciera que la condición de ser cristiano es tener una Cruz, dicho de otra manera, no se puede ser cristiano sin Cruz.

En esto indicó que la Cruz es todo lo que duele y hace sufrir, recalcando que hay cruces y dolores humanos que son pasajeros como un problema matrimonial que se logra superar, que se logra subsanar, hay cruces pasajeras pero hay cruces permanentes que se cargan toda la vida, hay sufrimientos y dolores que se llevan siempre. En esto preguntó: “¿Cuál es tu Cruz? ¿Tú Cruz es pasajera, temporal o permanente? Si alguien piensa que no tiene Cruz, bendito y alabado sea el Señor, pero no se preocupe que le llegará tarde o temprano”, aseguró. A la misma vez recalcó que esto no es una condena ni una amenaza porque el cristianismo no es una tortura.

Seguidamente añadió que el texto del Evangelio de este sábado da la clave, porque la Cruz de la que no se puede escapar nadie de ella no es una tortura, y dice el Evangelio de San Juan: “Yo les aseguro que si el grano de trigo no muere queda infecundo”, sigue el Evangelista, “pero si muere producirá muchos frutos”. “Hermanos la Cruz es inevitable, es para nosotros, pero esa Cruz unida a Cristo produce frutos, y frutos en abundancia. Ahora la pregunta es: ¿Cuál es el fruto que tú Cruz está produciendo? Porque si viven la Cruz con Cristo, si la cargan con él, como él lo pide, están produciendo un fruto. Si alguien sabe cual es su Cruz pero no sabe cual es el fruto, pídale al Señor que en un momento de gracia le conceda saber cual es ese fruto”.

“Un fruto de la Cruz puede ser la conversión de tu esposo, esposa, de tu hijo que te está haciendo sufrir, puede ser la salvación de tus padres, no olvides que no hay Cruz sin frutos”.

“Hermanos estos son misterios divinos que el Señor a través de su palabra lo revela y da a conocer, estos son frutos visibles, se ven, pueden ser materiales o espirituales, son frutos visibles e invisibles, espirituales o materiales. También les diré algo: Pueden haber personas que por misterio de Dios no les haga ver los frutos de su Cruz, son personas agraciadas por el Señor, que les concede una bendición profunda y sobrenatural que por alguna sabiduría de él no revele el fruto o los frutos de su Cruz, humilde y sencillamente pienso que a la mayoría el Señor nos concede conocer los frutos de nuestra Cruz. Hay una persona que en vida no conoció los frutos de su Cruz, Madre Teresa de Calcuta, la Cruz principal y terrible de ella es que por gracia de Dios en su vida espiritual siempre se sintió abandonada por el Señor, y es una gracia porque el Señor le concedió la dicha de vivir siempre en toda su vida el momento de abandono que experimentó Cristo en la Cruz cuando dijo: Padre ¿porqué me has abandonado?”.

Monseñor Alvarez se refirió a la Cruz que carga Nicaragua que está siendo cribada como el trigo en la máquina y el oro en el fuego, “esto hermanos es la espiritualidad de la Cruz, y Nicaragua tengan por seguro que cambiará, esto es lo que el mundo no entiende y muchos hasta dirán el Obispo ya está hablando de política, e incluso muchos creen que Dios nos abandonó, que Dios ya se olvidó de nosotros y Dios hermanos va cargando la Cruz con nosotros. Esto no es sociología, no es política, es Evangelio y el grano de trigo da sus frutos, después que el trigo se criba en la máquina se produce un pan bien dorado, por lo tanto hay que pedirle fuerzas al Señor para cargar esta Cruz de los nicaragüenses. Pero saben hay una gracia y fruto que está logrando este pueblo, eso es la oración, los nicaragüenses estamos orando más que antes, antes no orabamos como ahora, y a Nicaragua la está sosteniendo esa oración, no duden eso, aunque nuestra lógica diga que vamos para atrás y que ya no se puede, esa oración que hacemos, esas rodillas inclinadas, todo el sacrificio espiritual que el pueblo creyente está haciendo ya está salvando a Nicaragua”.

“¿Cómo vamos a decir el Señor nos abandonó y ya no nos escucha? No podemos decir eso, pero si notan ese es el gran fruto, la oración, descubrimos que nuestro poder es la oración, nuestra fuerza y salvación. Y un segundo fruto que quiero decirles es la unidad que con esta Cruz experimenta el pueblo nicaragüense, es como el campo que reverdece con el agua, la hierba se renueva y vive, ahí Nicaragua está reviviendo, renovándose Nicaragua. La renovación de Nicaragua no procederá de fuerza alguna, vendrá del Señor que viene a salvar a su pueblo, el Señor que escucha, que siente la Cruz de su pueblo, por eso nosotros estamos convencidos que nuestra salvación viene de Dios. El Señor nos ayude a mantener viva nuestra esperanza que no es de ojos cerrados, creemos que Cristo ha vencido, muerto y resucitado, por eso nosotros también venceremos con él, moriremos con él y resucitaremos con él”, finalizó.

Por: Manuel Antonio Obando Cortedano.

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