Diócesis de Matagalpa

Reflexiones de monseñor Rolando Alvarez, para la semana:

En el Evangelio del pasado domingo se nos presenta la bella página de San Lucas en la que encontramos la conversión de Zaqueo, un hombre que en el texto nos hace entre ver la disposición que tenía de conocer a Jesucristo, ya que como dice el texto cuando Jesús entró en Jericó al ir atravesando la ciudad, Zaqueo, jefe de publicanos y ricos trataba de conocerlo, quien estaba tratando de conocer a Jesús era realmente un explotador de sus propios paisanos que por una u otra razón había vendido su trabajo al imperio Romano, más aún era el jefe de quienes traicionado la confianza del pueblo se habían puesto al servicio del dominador extranjero, y la gente se lo impedía, así corrió, se subió a un árbol para ver a Jesús, aquel hombre buscaba como conocerle porque Cristo no queda en la apariencia llega al corazón.
Cristo le hace la invitación: “Zaqueo baja pronto porque hoy tengo que hospedarme en tu casa”. Zaqueo significa Dios recuerda, de tal manera que el Señor no sólo lo llama por su nombre, reconoce a este hombre por su nombre, por su identidad, con un pasado en el cual Dios no se estanca, con un presente el cual Dios le propone de cara al futuro y la conversión de su vida, de tal manera que Dios quiere hacer ver y dotar a Zaqueo que Dios recuerda, Dios recuerda al hombre, Dios recuerda su misericordia por el hombre, ya sabemos que Zaqueo baja y Jesús entra en su casa.

Ya sabemos que quienes se encargan de murmurar dicen: “Ha entrado a la casa de un pecador”, ya sabemos que el Señor deja a las 99 ovejas y busca la perdida, carga a la oveja y la regresa al rebaño. Cuando el Señor se hace el encontradizo como con los discípulos de Emaús con quienes parte el pan, entrando a la casa de Zaqueo y encontrando un puesto a la mesa en este hogar dice Zaqueo a Jesús conmovido en su corazón: “Mira Señor daré a los pobres la mitad de mis bienes y si he robado a alguien le restituiré cuatro veces más”. Este es un llamado del Señor que nos está invitando a la conversión, al encuentro profundo, a saber que Dios se recuerda de nosotros, al saber que Dios nos ama. Eso debe llevarnos a la misma actitud de Zaqueo: “Mira Señor daré a los pobres la mitad de mis bienes y si he defraudado a alguien le restituiré cuatro veces más”.
Que en lo más profundo de nuestro interior resuene la voz de Jesús que resonó en el interior de aquel hombre Zaqueo: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa”.
Amados este es un llamado a la conciencia social, política, económica de los pueblos latinoamericanos. América latina se está dejando experimentar un ir y venir de olas, y es el escenario de grandes luchas que no son más que la instauración de un sistema económico “el capitalismo salvaje” y de una ideología “el marxismo trasnochado”. El capitalismo salvaje habla de crecimiento, en realidad lo que está hablando es el crecimiento de algunos pocos en detrimento de grandes mayorías, ese crecimiento agudiza la brecha entre unos y otros y hace que esta brecha sea lacerante para las inmensas mayorías, unos pocos que son dueños de casi todo y las mayorías que tienen muy poco.

El papa Francisco no habla de crecimiento económico sino de un modelo económico equitativo, justo fraterno y solidario. En este sentido el papa Benedicto XVI habla de una economía con dos lógicas la del lucro y la del desarrollo humano sostenible, dice el Papa que ambas son distintas pero debe armonizarse la del desarrollo humano sostenible que es aquella que debe tener la primacía para que los más vulnerables puedan tener impacto y recibir las incidencias de un verdadero progreso de la economía, donde el trabajador pueda disfrutar de las riquezas que deben ser distribuidas equitativamente, donde el trabajo humano pueda ayudar a que en el hogar se sienta el bienestar y el progreso en las familias. Cuando la lógica del lucro es la que tiene la primacía, dice el Papa, es cuando se cae en la idolatría, es cuando se cae en el crecimiento económico, en la explotación de unos pocos hacia las grandes e inmensas mayorías de la población.

En ese sentido el papa Pablo Vl nos recuerda lo siguiente: “No es parte de tus bienes, así dice San Ambrosio, lo que tu das al pobre, lo que das le pertenece, porque lo que ha sido dado para el uso de todos tú te lo apropias, la tierra ha sido dada para todo el mundo y no solamente para los ricos” carta encíclica Populorum Progresión. En ese sentido el Papa Benedicto XVI dice: “La caridad va más allá de la justicia, porque amar es dar, ofrecer de lo mío al otro, pero nunca carece de justicia lo cual conlleva a dar al otro lo que es suyo, lo que le corresponde en virtud de su ser y obrar, no puedo dar al otro de lo mío sin dar lo que en Justicia le corresponde. Quien ama con caridad a los demás es ante todo justo con ellos”. Caritas En Veritate.
En esa misma línea el papa San Juan Pablo ll dice: “El derecho a la propiedad privada es válido y necesario, en efecto, sobre ella se graba una hipoteca social, es decir posee como cualidad intrínseca una función social fundada y justificada precisamente sobre el principio del destino universal de los bienes, en este empeño por los pobres no ha de olvidarse aquella forma especial de pobreza que es la privación de los derechos fundamentales de la persona: El derecho a la libertad religiosa y el derecho a la iniciática económica”. Sollicitudo rei socialis.
En el viaje a la República Dominicana, México y las Bahamas el mismo Santo Padre nos dice: “Es entonces cuando adquiere carácter urgente la enseñanza de la Iglesia, según la cual sobre toda propiedad privada grava una hipoteca social. Con respecto a esta enseñanza la Iglesia tiene una misión que cumplir, debe predicar, educar a las personas y a las colectividades, formar a la opinión pública, orientar a los responsables de los pueblos. De este modo estará trabajando a favor de la sociedad, dentro de la cual este principio cristiano y evangélico terminará dando frutos de una distribución justa y equitativa de los bienes, no sólo al interior de cada nación sino también en el mundo internacional en general, evitando que los países más fuertes usen su poder en detrimento de los más débiles”.

Y ¿qué podríamos reflexionar sobre la otra ideología? El marxismo trasnochado que está en el escenario en el que se encuentra América Latina, un marxismo que inició con Carlos Marx, quien decía que “era necesario que en el mundo del capitalismo o del capital, el proletariado llegara a experimentar las más rotundas y crueles explotaciones del dinero, y viviendo la crudeza de la explotación pudiera despertar en su conciencia social y entonces armar una revolución y llegar al poder con la dictadura del proletariado”, una dictadura del proletariado que ha quedado en manifiesto en América Latina; nuevas élites, nuevos grupos, gente que llegó al poder con la mentalidad de no dejarlos nunca, de enriquecerse siempre a costa de los mismos proletarios y de los mismos pobres, es un quitarse unos para ponerse otros, es un esperar el tiempo de enriquecerse para después quitarse y que se enriquezcan los demás que están esperando turno.

Recuerda esa dictadura del proletariado, la famosa expresión de la internacional, de línea socialista que en sus cantos, pregones y proclamas hablan de la frase: “Arriba los pobres del mundo”, una frase que en América Latina quedó testimoniada como demagogia pura queriendo sustentar las bases populares, para ellos mantenerse en el poder y hacer sus propias componendas, a favor de sus propios intereses, de sus propias prebendas.
Tenemos que decirlo tanto el capitalismo salvaje como el marxismo trasnochado han fracasado en América Latina, han resultado fallidos, ambos sistemas han sido vencidos por ellos mismos, por sus propias contradicciones internas.
Hay que añadir aquí que el error fundamental del socialismo es de carácter Antropológico, coloca al hombre como simple amuleto, por otra parte considera que este tipo bien puede ser alcanzado. El hombre queda reducido a una serie de relaciones sociales desapareciendo así el concepto de persona.

En realidad hermanos América Latina tiene que reinventarse, los nicaragüenses tenemos que reinventarnos para construir juntos un sistema nuevo que tome en cuenta los aparatos de producción pero donde también tengamos claros que el pobre debe ocupar el centro, donde también vayamos buscando un desarrollo humano y sostenible. Pidamos al Señor que vayamos caminando juntos y podamos decir como Zaqueo: “Mira Señor daré a los pobres la mitad de mis bienes y si he defraudado a alguien le restituiré cuatro veces más”.

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