Diócesis de Matagalpa

Monseñor Rolando Alvarez preside celebración de la Sagrada Familia

“La Sagrada Familia de Nazaret es el modelo para todas las familias”, dijo monseñor Rolando Alvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa, al presidir la festividad de la Sagrada Familia en el templo del mismo nombre ubicado en el barrio Las Marías, perteneciente a la parroquia Santa María de Guadalupe en la ciudad de Matagalpa, al mediodía del domingo 29 de diciembre.

En su mensaje el Obispo recordó que en la familia es donde se aprenden los valores, donde se aprende a tener el corazón abierto para pedir perdón y para perdonar, porque no basta sólo pedir perdón es necesario que el otro acepte ese perdón, es en la familia donde el niño se va educando en la capacidad del diálogo, del respeto al otro, de la reconciliación y para eso es necesario la humildad.

En este punto el Prelado indicó que cuando hay problemas graves en la familia y en el matrimonio antes de ser necesario el amor es necesaria la humildad, porque el amor como nosotros se enferma y una enfermedad del amor puede ser la soberbia; para pedir perdón es necesario ser humilde. “Pienso que lamentablemente hay mucha gente que aunque vos le pidas perdón se sienten tan heridos, tan ofendidos que ya no te creen, ya no confían en vos y cerraron las puertas de su mente y corazón, por eso es importante la humildad porque si yo quiero hablar a alguien pero él no quiere hablar conmigo ahí entra la humildad, la humildad que no es sólo para tomar la iniciativa sino que es un diálogo en dos vías, porque para aceptar que el otro me está diciendo algo de verdad hay que ser humildes, y el otro debe ser humilde para aceptar con sencillez que tengo una parte de mí verdad, entonces cuando entramos en humildad encontramos juntos la gran verdad”.

“La humildad para tomar la iniciativa, talvez es a vos a quien te han ofendido y te han hecho daño ya si el otro no quiere tomar la iniciativa ahí lástima porque vienen los pleitos y hasta las guerras. Lo decía en Catedral que en todas estas virtudes que debemos educarnos en la familia nos jugamos el presente y el futuro del país”.

“El Evangelio tiene un poder evangelizador, porque si somos humildes sentamos las bases para el respeto, para la comunicación, para el diálogo. Descubrimos que estas virtudes no se pueden imponer se van haciendo día a día”, expresó.

En este punto monseñor Rolando José mencionó que la Virgen María también da una gran enseñanza de guardar en el corazón todas las enseñanzas de su hijo, la Virgen como madre educó pero se dejó educar por su hijo. Que bonito que en la casa se vayan guardando las buenas costumbres, que no olvidemos las costumbres de nuestros abuelos, de nuestros padres. “El papa Francisco dice que el piensa que en una casa, en una familia hay verdadera sensibilidad humana cuando se escucha a los abuelos, el Papa llama a los ancianos los exiliados silenciosos, pasa que un día comentando este texto habla de los exiliados, de los migrantes, porque la familia de Nazaret fue exiliada, y el Pontífice dice: ‘Pero hay otros exiliados que yo les llamo exiliados silenciosos, son los ancianos en la familia’, cuando ya no se les quiere escuchar, cuando se les descarta olvidando que de ellos se aprenden las buenas costumbres, la costumbre de cumplir tu palabra dada, la costumbre de que tu palabra vale. Eso que uno va enseñando al niño, al adolescente y al joven también en la vida social repercute”.

“Muchas veces pensamos en qué se gana con firmar algo, pero eso es comprometer su propia palabra… También en la casa se aprende a ser hacendoso, a no ser muñeco de sala porque después nos volvemos inservibles, somos artesanos nosotros, aprendemos a trabajar y eso repercute en la vida social porque cuando hablas de la paz vos te comprometes porque te enseñaron en la casa a ser trabajador, te enseñaron con empeño y conciencia a hacer bien las cosas”.

“Hay gente que piensa que en Nicaragua las soluciones a los problemas tendrán que venir de fuera, de otro o lado cuando las soluciones tienen venir de entre nosotros, de ahí del ambiente donde te desarrollas, ahí tiene que venir el respeto, la transparencia, la humildad y ahí serás artesano de la sociedad. Pidamos al Señor nos ayude a todos, a los padres de familia y a los esposos a que estas virtudes se construyan entre ustedes, porque nadie da lo que no tiene, primero entre los esposos, los hijos y los demás. Quiero concluir con Deuteronomio 5, 6: “Honra a tu padre y a tu madre y así se prolongarán tus días y te irá bien en la tierra que el Señor tu Dios te dará. Así sea”. Concluyó.

En la celebración administró el sacramento de la Confirmación y Primera Comunión. Fue acompañado por el padre Oscar Escoto, párroco.

Por: Manuel Antonio Obando Cortedano.


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