Diócesis de Matagalpa

Fiesta del Bautismo del Señor es oportunidad de renovación y cambio recuerda monseñor Rolando Alvarez

“Que la fiesta del Bautismo del Señor, sea para los nicaragüenses una inspiración de renovación y de cambio, día para reunirse en las familias, pensar en la vida personal, comunitaria y preguntarse: ¿En qué debo mejorar?”, dijo monseñor Rolando Alvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa, al celebrar la santa Misa al mediodía del domingo 12 de enero en la parroquia San Juan Pablo ll, villa Chagüitillo, que celebra su séptimo aniversario.

Durante la homilía recordó que con esta festividad concluye el tiempo de Navidad e inicia el tiempo ordinario, asimismo centrado en el Evangelio de la festividad del Bautismo del Señor indicó que se encuentran dos personas humildes: Jesús que entra en la fila para bautizarse siendo inocente en la fila de los pecadores, y Juan el Bautista que no se consideran digno de desatar las correas de las sandalias de Jesús.

“El Señor no tuvo pena, no tuvo miedo de juntarse a nosotros, no tuvo miedo de lo que iban a decir, hace fila, espera su turno, ni si quiera busca los primeros lugares, es el encuentro de dos grandes humildades que permitió que los cielos se abrieran y la voz del Padre se escuchara: ‘Este es mí hijo amado, en quien encuentro mis complacencias’. Hoy es el día propicio para renovar el Bautismo, para renovar nuestra humildad, es el día propicio para sumergirnos en el costado abierto de Cristo de donde manó sangre y agua”, indicó.

Al mismo tiempo dijo que es tiempo propicio para renovar el ser penitencial, es decir pensar en el sacramento de la Confesión donde el Señor perdona los pecados, donde se hace la fila de los penitentes, de los pecadores y de los arrepentidos, nadie se libra de esa fila, es día propicio para estar en la fila de la confesión y como el día del Bautismo recibir el perdón de los pecados.

Monseñor Alvarez, subrayó que este día es propicio para la renovación personal, comunitaria, en la familia, día para que el esposo se pregunte: “¿Qué tengo que cambiar yo? Hoy es día para que la familia se reúna y se pregunte: ¿Qué debemos cambiar hoy?” Esto sería un ejercicio necesario, que lo haga cada quien como pueda, “pienso en la parroquia, que el consejo parroquial diga con cariño al párroco en que debe cambiar y que el padre con cariño diga al consejo parroquial en que deben cambiar, el clero al obispo, en la comunidad, etc. Que hermoso, no sé si es pensar demasiado, que los cuadros pastorales lo hagan en las parroquias, en nuestras comunidades, hoy es día propicio de renovación y cambio, por eso la palabra del Señor es de doble filo que va penetrando”.

“Hoy es día propicio para que los nicaragüenses pensemos en la renovación y el cambio de Nicaragua, no podemos seguir así, empezamos el año y ya es público el impacto económico en la familia, será más fuerte, sólo el IVA será el 20 por ciento, todo se encarece. Pienso en la gente que gana más de treinta mil córdobas, el impuesto sobre la renta del diez por ciento pasará al veinte por ciento. Políticamente las cosas parecieran se enredan más y socialmente hay más tensión al punto que muchos experimentan el estrés, la depresión, empezamos el año con horizontes así, pero nosotros creyentes ponemos nuestra esperanza en Cristo y esa esperanza no sólo no declina sino que esa esperanza entre más nubarrones hay, más clara brilla, por eso el salmo dice que es necio el hombre que confía en otro hombre, porque cuando la esperanza se pone en un ser humano eso declina fácilmente y viene el egoísmo, la envidia, la soberbia”.

“Nuestra esperanza está puesta en Cristo y los nicaragüenses debemos confiar en nosotros mismos, en que somos capaces, el día en que una persona ya no se siente capaz ese día esa persona está cavando su propia sepultura, nosotros debemos tener firme y radicalmente la confianza en Cristo y recordar que somos capaces, que podemos lograr y vamos a lograr una nueva Nicaragua con futuro para los niños”.

“Piensen los jóvenes: ¿Yo quisiera terminar mí vida así en una situación como la que vivimos? Los adultos pensemos que si queremos seguir viviendo así como ha vivido Nicaragua en su historia. El próximo año se cumplen 200 años de Independencia y pienso que hay oportunidades para hacer cambios grandes en la historia del país, pienso que se han presentado oportunidades pero no lo hemos sabido aprovechar, pero esta es una nueva oportunidad”.

“No es tiempo en Nicaragua de descalificaciones, de amenazas, de asedios, de discriminaciones, de ver al otro como enemigo, no es tiempo de trifulcas, de riñas y de pleitos entre unos y otros, no es tiempo de radicalismo extremo. Este es tiempo de gente que esté dispuesta a trabajar, de esforzarse por lograr el encuentro, ser transmisor de esperanza, de los grandes ideales que hacen una nación, gente que ve en los nubarrones la posibilidad de construir una nueva nación, donde nos respetemos, nos tomemos en cuenta y se escuche la voz de los demás, donde cada quien tenga un poco de verdad. Es tiempo de no descalificar, de escuchar al otro porque en el otro hay una verdad”.

“Este momento es histórico, importante que no se debe desaprovechar para seguir adelante cada uno desde el lugar donde está. Es fácil dejarle las cosas a los demás, no es la hora de ver los toros de largo, porque o la bebemos o la derramamos como lo decimos en buen nicaragüense, porque a quien más se le da más se le pide, y ¿A quién se le ha dado más? A nosotros los creyentes, por eso el Señor nos llama a ser sal y luz, fermento, pues las soluciones no vendrán de fuera, no podemos dejar que las cosas las arreglen los que tienen poder porque muchas veces ellos las desarreglan, es a todos que nos corresponde, a los que tienen el poder y al pueblo”, dijo.

En este punto el Obispo aseguró que es fervoroso creyente del pueblo, del pueblo que siempre se pone de acuerdo y está unido en pensamientos y sentimientos.

Finalmente deseó que la fiesta del Bautismo del Señor sea para los nicaragüenses una inspiración de renovación y de cambio.

Por: Manuel Antonio Obando Cortedano.

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