Diócesis de Matagalpa

Comunicado de la Secretaría General de la Conferencia Episcopal de Nicaragua

1. Con el único propósito de seguir la enseñanza de Jesús a sus discípulos cuando les recomienda que «cuanto digan en la oscuridad, que sea oído a la luz, y lo que hemos hablado en voz baja, sea proclamado desde los terrados» (cf. Lc 12,3), la Secretaría General de la Conferencia Episcopal de Nicaragua desea informar a todo el pueblo de Nicaragua… con toda claridad lo que los Obispos de Nicaragua hemos reflexionado y decidido hasta ahora en relación con la llamada “Ley de Reforma Parcial de la Constitución Política de la República de Nicaragua”, que tantas interrogantes y preocupaciones ha suscitado en el país. Lo hacemos para evitar ambigüedades, malos entendidos y medias verdades en cuanto a nuestra actuación pastoral, que quiere ser absolutamente transparente. Podemos decir con total convicción, usando las palabras de San Pablo, que siempre «hemos repudiado el silencio vergonzoso, evitando proceder con astucia o falsear la palabra de Dios; al contrario, nos recomendamos a toda conciencia humana delante de Dios» (2 Cor 4,2). Aclaro desde el inicio que el presente documento no es un mensaje de la Conferencia Episcopal, ni mucho menos una carta pastoral del episcopado nicaragüense, sino un comunicado de su Secretaría General de carácter absolutamente informativo.
2. Deseamos informar a toda la nación que este viernes pasado 8 de noviembre, hemos recibido una carta con fecha 7 de noviembre, dirigida a Mons. Sócrates René Sándigo, Presidente de la Conferencia Episcopal, y firmada por la Lic. Alba Azucena Palacios Benavídez, Primera Secretaria de la Asamblea Nacional. En dicha carta la Lic. Palacios nos comunica que los miembros de la Comisión Especial de Carácter Constitucional para el Estudio y Consulta de la Iniciativa denominada “Ley de Reforma Parcial a la Constitución Política de Nicaragua”, acordaron dar inicio al proceso de consulta de la iniciativa referida y habían decidido invitarnos a reunión de consulta con los miembros de la Comisión a fin de que presentáramos nuestras observaciones y comentarios a tal iniciativa de ley. Por tal motivo nos han citado para comparecer ante la comisión el día jueves 14 de este mes, es decir, este próximo jueves. Es absolutamente falso que en dicha invitación se haya hecho mención de nombres de algunos obispos determinados.
3. Apenas recibida la comunicación de la Lic. Alba Palacios, la Secretaría General de la Conferencia Episcopal de Nicaragua contactó personalmente a todos los Obispos del país para conocer su opinión al respecto. Aunque no siempre es fácil poder comunicarnos en tan poco tiempo, debido a que muchos de los obispos se encuentran en zonas lejanas y con dificultad de comunicación, sin embargo esta vez logramos hacerlo y deseamos informar que todos los obispos
de Nicaragua han aceptado la invitación recibida de esta comisión de la Asamblea Nacional. Hoy lunes 11 de noviembre a primera hora le hemos hecho llegar nuestra respuesta afirmativa a la Lic. Palacios, agradeciéndole gentilmente la invitación recibida.
4. Sin embargo añado una dificultad, no pequeña que se nos ha presentado y que se la hemos comunicado también a la Lic. Alba Palacios. Nos invitaron a comparecer en la comisión el próximo jueves 14 de noviembre, es decir, este próximo jueves. La carta nos llegó el viernes por la tarde, al final de las labores de las oficinas de la CEN y, teniendo en cuenta de que el fin de semana es el tiempo de mayores compromisos pastorales para los obispos en todo el país, que todos tienen ya comprometidas sus agendas de trabajo pastoral con mucho tiempo de anticipación y sobre todo que no es fácil para muchos obispos movilizarse de lugares tan lejanos para poder reunirnos en tan pocos días y reflexionar sobre una temática tan delicada para el presente y el futuro del país, en la carta que hemos enviado a la Lic. Alba Palacios esta mañana, le solicitamos que nos permitan asistir a la Comisión el día jueves 21 o viernes 22, después de nuestra Asamblea Ordinaria Anual de la Conferencia Episcopal, que se realizará del 18 al 20 de noviembre, en donde determinaríamos la posición oficial de la CEN en relación a las reformas constitucionales. Por lo tanto, nuestra participación a la consulta referida queda sujeta a la decisión de la Comisión, de permitirnos o no, prorrogar el día de nuestra comparecencia. Esperamos en su buena voluntad y comprensión y de este modo poder hacernos presente en las fechas que proponemos.
5. Somos conscientes de que en el complejo entramado socio-político del país, a veces tan polarizado e intolerante, y en el contexto político a veces tan carente de sinceridad y de transparencia, la decisión de los obispos de asistir a comparecer a dicha comisión debe ser justificado. Queremos dejar claro ante todo que no hemos aceptado comparecer ante esta comisión por motivos ideológicos o políticos, ni por afinidad o compromiso con ningún partido o grupo social. Tenemos muy clara la intuición profética de las sabias palabras del Papa León XIII, pronunciadas el 10 de enero de 1890 en la Encíclica Sapientiae christianae, n.29: «Arrastrar a la Iglesia hacia un partido, o pretender tenerla como aliada para vencer a los enemigos políticos, es una conducta que constituye un abuso de a religión». Y no estamos dispuestos a caer en tal error, que no traería consecuencias positivas ni para la nación ni para la Iglesia. Queremos manifestar, en segundo lugar, que no es nuestro objetivo ofrecer soluciones técnicas, de carácter jurídico o político, pues no corresponde a la misión que Cristo le ha encomendado a su Iglesia (Cf. Sollicitudo rei socialis, 41). Nuestra palabra se colocará siempre en el nivel de los grandes valores inspirados en el Evangelio de Jesucristo que pueden impregnar de luz y verdad no sólo el corazón humano sino la entera convivencia social. En tercer lugar, reafirmamos la convicción que anima a todo el Magisterio Social de la Iglesia Católica, de que no es cometido inmediato
suyo la construcción de un orden social justo, ni tampoco es tarea suya el que ella misma haga valer políticamente sus convicciones de fe.
6. Sin embargo, como testigos y servidores del Reino de Dios, no podemos ni debemos quedarnos al margen de la historia en la búsqueda y la construcción de una sociedad más justa y más pacífica (cf. Deus caritas est, 28). Queremos ofrecer, como pastores de la Iglesia Católica, lo único que podemos ofrecer, la competencia que nos viene de la sabiduría de vida y del mensaje liberador del Evangelio de Cristo, desde el cual para la Iglesia «derivan funciones, luces y energías que pueden servir para establecer y consolidar la comunidad humana según la ley divina» (Gaudium et Spes, 42).
7. Deseamos dejar claro ante la sociedad nicaragüense y de modo especial ante nuestros fieles de la Iglesia Católica, que los Obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, seremos siempre fieles a nuestra misión de dar testimonio del Evangelio de Cristo, «el buen pastor que da la vida por sus ovejas» (Jn 10,11). Reiteramos que como pastores de la Iglesia Católica, discípulos y misioneros de Jesucristo, no nos cansaremos de anunciar y testimoniar incansablemente la verdad de Jesucristo, Salvador del mundo, para toda la sociedad nicaragüense, pues como decían los Apóstoles después de la Resurrección «no podemos callar lo que hemos visto y oído» (Hch 4,20). Reafirmamos además, movidos sólo por nuestra fidelidad a Cristo y al Magisterio Social de la Iglesia, nuestro compromiso por colaborar en diálogo con todos, creyentes y no creyentes, en la reconstrucción de un sólido fundamento ético para toda la vida del país, que ayude a purificar conciencias e instituciones, colocando en el centro de las preocupaciones pastorales la promoción humana y la dignidad de las personas más pobres; deseamos desde nuestra fe ayudar a que entre todos consolidemos un sistema político subordinado a un cuadro de valores y de derechos que derivan de la plena verdad de la persona humana; no dejaremos de comprometernos incansablemente por conseguir una paz estable en el campo y en la ciudad; lucharemos para salvaguardar la libertad de todos los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país, promover y defender el respeto a los derechos humanos, del medio ambiente y la dignidad e inalienable intimidad de la familia.
8. Invitamos a nuestras comunidades a que oren por nuestra próxima Asamblea Anual Ordinaria a celebrarse del 18 al 20 de noviembre de este mes, para que junto a la Virgen María, La Purísima, Madre y Modelo de la Iglesia, guiados por la luz del Espíritu Santo y la Palabra de Dios, podamos reflexionar y ofrecer al país con nuestra palabra y nuestro testimonio el tesoro de la Buena Nueva del Reino, tesoro «que llevamos en recipientes de barro, para que se vea claramente que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no de nosotros» (2Cor 4,7).
Dado en las oficinas de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, el día lunes 11 de noviembre de dos mil trece.

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