Diócesis de Matagalpa

Reflexiones de monseñor Rolando Álvarez XXXI Semana del tiempo ordinario

Zaqueo trataba de conocer a Jesús, tenía una inquietud al punto que se subió al árbol para observar al Señor. Hermanos, esto nos indica que cuando en alguien hay una inquietud por conocer a Cristo, esa persona le busca y termina encontrándolo.


No olviden que en esta búsqueda, a pesar de que haya gente que murmure y que sean fariseos, Jesús se deja tocar por los pecadores, pues él no observa con mirada humana, no ve torpemente, sino con mirada limpia, transparente viendo el corazón de la persona.

El Señor no nos desvaloriza por el pecado, es decir el pecado que cometemos no nos quita valor ante los ojos de Dios, pues nuestras faltas no tienen poder ni autoridad de quitarnos el amor eterno y misericordioso con que Dios se ha manifestado.

Dios no nos echa en cara el pecado, no humilla, únicamente ama y observa el porvenir que podemos tener… Después de haber pecado, el Señor, entra a nuestra casa a hospedarse con nosotros. Ante esto debemos sentirnos amados por Jesús y permitir que la gente se encuentre con Cristo, por eso no cerremos las puertas de la Iglesia, no murmuremos. Hay que anunciarle al mundo la misericordia, el amor del Padre por todos.

Pidamos que esta palabra de Jesús, se cumpla en nosotros y se pueda decir: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa”.

Por: Manuel Antonio Obando Cortedano

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