Lectura bíblica (AP. 12,1-6.10.17)Apareció una señal portentosa en el cielo: Una mujer vestida del sol, la luna por pedestal y coronada con doce estrellas. Estaba en cinta y gritaba porque iba a dar a luz.


Apareció otro portento en el cielo: un enorme dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos y siete diademas en las cabezas. Con la cola barrió del cielo la tercera parte de las estrellas, arrojándolas a la tierra. El dragón estaba enfrente de la mujer que iba a dar a luz, dispuesto a tragarse al niño en cuanto naciera.
La mujer dio a luz un varón, destinado a gobernar con vara de hierro a los pueblos. El niño fue arrebatado y lo llevaron junto al trono de Dios. Mientras tanto, la mujer escapaba al desierto.

Se oyó una gran voz: Ya llega la victoria, el poder y el reino de nuestro Dios y el mando de su Mesías.

Despechado el dragón por causa de la mujer, se marchó a hacer la guerra al resto de su descendencia, a los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús. PALABRA DE DIOS.

Consideración

Consideremos cómo los cristianos guiados por el Espíritu Santo, honramos con filial afecto de piedad a la Virgen Inmaculada como a Madre. Ella nos dio a luz entre dolores al pie de la cruz. Esta maternidad de la Purísima sobre nosotros no termina nunca.

Ella nos cuida mientras peregrinamos por este mundo para animarnos en los momentos de peligro y de angustia y nos fortalece para luchar contra el mal y para lograr la fraternidad universal hasta que seamos llevados a la Patria feliz.

La Purísima es como la señal que anima siempre a la Iglesia para que sea fiel a Jesús.

Alegrémonos al pensar que en la Iglesia Católica tenemos una verdadera Madre que es la misma Madre de Cristo.

Procuremos tomar en serio nuestra pertenencia a la Iglesia. No faltemos a la Misa dominical y hagamos todo lo posible por participar en las actividades que se organicen en nuestra Parroquia.

ORACIÓN DEL DÍA OCTAVO
Señor Jesucristo, Mediador nuestro delante del Padre, que constituiste a la Inmaculada Virgen María, Madre tuya, para que fuera también Madre nuestra y Medianera delante de Ti; haz que todos los que acudimos a Ti para pedirte beneficios, nos alegremos de conseguirlos todos por Ella. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. AMEN.

La jaculatoria para este día será:
MADRE NUESTRA: TÚ ERES EL HONOR DE NUESTRO PUEBLO

Fuente: Aciprensa y Basílica de la Inmaculada Concepción en el Viejo.

 

http://diocesisdematagalpa.org/wp-content/uploads/2016/11/Octavo.jpghttp://diocesisdematagalpa.org/wp-content/uploads/2016/11/Octavo-300x300.jpgManuel Antonio Obando CortedanoINICIOLOCALESNOTICIAS
Lectura bíblica (AP. 12,1-6.10.17)Apareció una señal portentosa en el cielo: Una mujer vestida del sol, la luna por pedestal y coronada con doce estrellas. Estaba en cinta y gritaba porque iba a dar a luz. Apareció otro portento en el cielo: un enorme dragón rojo, con siete cabezas y diez...