Diócesis de Matagalpa

Monseñor Rolando Alvarez, explica los milagros que suceden en el sacramento del Bautismo

Con la fiesta de la epifanía del Señor que hemos celebrado el 6 de enero, concluye el tiempo de Navidad, y con el domingo del Bautismo del Señor iniciamos el tiempo ordinario, es decir que estamos en la primera semana de este tiempo. Me detengo en esto porque la liturgia de la Iglesia es una autentica catequesis, como lo he dicho varias veces, de tal manera que siguiéndola fielmente nos permite profundizar en la fe.

Jesucristo no necesitaba el Bautismo de Juan que significa arrepentimiento y conversión, él es hijo de Dios, santo de los santos, inmaculado, perfecto, sin manchas o arrugas, por lo tanto no tiene de que arrepentirse por no ser pecador. Sin embargo se coloca en la fila de los pecadores y sin haber pecado carga con nuestros pecados, viviendo lo que los teólogos llaman el abajamiento, la humillación, haciéndose igual a nosotros menos en el pecado.

Llegado el tiempo propicio sucede una manifestación, y al momento del Bautismo se escucha una voz que dice: “Este es mi hijo amado en quien encuentro mis complacencias”, esa son las mismas palabras que el padre mencionará en el monte de la transfiguración… Hermanos la liturgia de esta fiesta nos hace pensar en nuestro Bautismo, por lo tanto el Bautismo cristiano tiene 4 efectos: Cancela el pecado original que por herencia de los primeros padres todos tenemos, que se transmite de generación en generación, de descendencia en descendencia.

El Señor en las aguas bautismales destruye el vinculo del pecado que nos unía en iniquidad a nuestros primeros padres, por eso hay en este sacramento un autentico acto de liberación y salvación, por lo tanto los padres de familia deben Bautizar a sus niños lo más pronto posible y no esperar que estén tan adelantados de edad. ¿Creen que es justo mantener a los pequeños sumergidos en una línea generacional, esclavizados al pecado?

En realidad a los niños hay que bautizarlos en cuanto antes para liberarlos de la cadena de iniquidad. No es válido prorrogar el Bautismo por esperar que el padrino venga de lugares lejanos, o por no tener dinero para el vestido blanco, pues la Iglesia lo que pide es un pañito blanco; lo que siempre hay que apartar es la ofrenda para la Iglesia, y no porque nos interese el dinero sino porque estamos en confianza y sabemos que la Iglesia es nuestra madre, por lo tanto debo ayudarle para sus necesidades. Pero atrasarse por no tener para la piñata no es válido, con un besito que le regales al niño te aseguro que él lo guardará y recibirá en su corazón, porque de actividades externas de seguro ni se recordará.

Algunos argumentan que no Bautizan a sus hijos porque no tiene uso de razón, pero tampoco lo tiene cuando por salud a sus pocos días de vida se tiene que vacunar en contra del sarampión o la viruela, se hace por el bien del niño, así sucede con el Bautismo.

La segunda acción del sacramento es que nos convierte en templos del Espíritu Santo, es decir, Dios que habita en nosotros, mientras que el tercer milagro es ser hijos del Padre; sin Bautizarnos únicamente somos creaturas de Dios y no hijos, es decir que al recibir el Bautismo ya podemos llamar a Dios “Padre”. El último milagro es permitirnos ser miembros de la familia de Dios en la Iglesia.

Presurosos bauticemos a los niños para que todos gocemos de las maravillas del Bautismo cristiano.

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