Diócesis de Matagalpa

Diócesis de Matagalpa

 

DIÓCESIS DE MATAGALPA

El Papa Clemente VII erigió el obispado de Nicaragua el 26 de febrero de 1531. El primer Obispo fue el venerable Diego Álvarez Osorio. Lo sucedió Fray Francisco de Mendavia y luego varios más, el más notable Fray Antonio de Valdivieso, O.P., asesinado por Hernando de Contreras en un motín de 1550, por haber sido privado de sus indios y de su gobierno. Fue el primer obispo que hizo la visita pastoral a toda su diócesis.

El Obispo Pedro Agustín Morel de Santa Cruz que fue el primer Obispo que visitó el pueblo de Matagalpa realizando una relación de su visita. Manifiesta que Matagalpa está situada en un terreno desigual y montuoso pero fértil y fresco, señalando las tres parcialidades indígenas. Pueblo Grande, Solingalpa y Molagüina. Tenían 294 casas de paja, habitadas por 700 familias que hacían una población de 1903 personas.

La iglesia principal estaba situada en Pueblo Grande o sea la parcialidad de Matagalpa, y tenía tres naves, la de en medio descansaba en pilares, con techo de tejas sobre tablas, las de los lados de tejas sobre cañas y sustentadas por paredes de cal y piedra y el cura administraba también las parroquias de Sébaco, Muy Muy y Jinotega.

Hemos de hacer mención también la importante labor de los padres Mercedarios en esta región a quien se debe el culto hoy  a la Virgen de Mercedes, patrona de la ciudad de Matagalpa y de la diócesis de Matagalpa.

En 1871, la parroquia que ocupó el lugar de la actual Catedral fue una casa de adobe, piso de ladrillos de barro, con dos torres medianas que servían de campanarios y por dentro tenía un piso alto donde subían los del coro. Además de la parroquia estaban la iglesia de San Felipe conocida hoy como Molagüina; la iglesia de Dolores o Laborío, después se llamará San José; y la iglesia de Santa Ana, que aún estaba en pie en 1871, sobre la cuarta calle Norte que lleva ese nombre.

A los padres Mercedarios se debe la construcción de la catedral, la más bella de Nicaragua desde el punto de vista artístico, por su estilo barroco centroamericano puro, sin mezcla de otro estilo.

El 29 de junio de 1874, los jesuitas se establecen parcialmente en Matagalpa, fundando una casa de noviciado y algunas escuelas, además se dedicaron a la evangelización.

El 2 de diciembre de 1913, se produce reorganización de la Jerarquía nicaragüense. Se crea el Arzobispado de Managua, que tendrá como sufragáneas la sede antigua de León, reducida, y la de Granada, de nueva erección, con el Vicariato Apostólico de Bluefields. Además el Arzobispo de Managua tendría un obispo auxiliar, que residiría normalmente en Matagalpa. El 3 de mayo de 19134 monseñor Isidoro Carrillo y Salazar es consagrado Obispo Auxiliar y el 2 de mayo del mismo año llega a Matagalpa. El19           de diciembre de 1924, se erigió la diócesis de Matagalpa con dos departamentos por la bula “Animarum Saluti”.

Monseñor Carrillo y Salazar construyó la residencia de los Obispos de Matagalpa, fundó el colegio Seminario “S. Luis” para la formación del clero y educación de la juventud. Fallece el 16 de abril de 1931, ocupando su alto cargo.

El 18 de abril de 1931, el Santo Padre nombra administrador Apostólico de Matagalpa al Arzobispo Mons. José Antonio Lezcano y Ortega, quien delega sus facultades en Mons. Antonio Ríos y Galeano con el carácter de Vicario General.

A Mons. Carrillo le sucedió Mons. Vicente Alejandro González y Robleto quien fue consagrado en la Catedral de León el 1 de mayo de 1932, llegando a Matagalpa el 8 de mayo. Construyó el nuevo Palacio episcopal hoy conocido como colegio San Luis. Ordenó hacer el monumento sobre la tumba de Mons. Carrillo en la Catedral. Visitaba los últimos rincones de su diócesis que se extendía hasta el departamento de Jinotega y fue trasladado a Managua en calidad de Arzobispo Coadjutor el 9 de abril de 1938, por el papa Pío XII.

El tercer Obispo de la diócesis de Matagalpa fue Mons. Isidro Augusto Oviedo y Padilla, fue doctor en Derecho Canónico. Fue consagrado en León el 26 de enero de 1947 y toma posesión el 3 de mayo de ese mismo año. Fue el organizador de la Acción Católica en el campesinado, dio a la diócesis una buena organización pastoral  y espiritual. Trajo a Matagalpa  la misión de los padres franciscanos presidida por fray Julián Luis Barni quien llegaría a ser el próximo Obispo de esta diócesis. Mons. Calderón atacó los males sociales y políticos de su tiempo, también fue un gran mediador e los conflictos armados de 1960 y participó en el Concilio Vaticano II. Renunció  a su diócesis por motivos de salud el 1 de junio de 1970 y muere el 2 de maro de 1972.

Al renunciar Mons. Calderón fue nombrado Obispo de Matagalpa el franciscano Mons. Julián Luis Barni quien se enfrentó con mucha valentía a la violencia política sufrida principalmente por los campesinos de su diócesis. Construyó la casa de retiro “La Cartuja”, trajo a las hermanas Clarisas. Fue trasladado a la sede de León el 30 de julio de 1982.

Al día siguiente fue nombrado Obispo Mons. Carlos Sancti quien ejerció su ministerio episcopal de manera discreta. Le tocó vivir los momentos difíciles de la guerra de los años 80, no se detuvo en visitar las comunidades a pesar de la guerra. Fundó el asilo de ancianos “San Francisco de Asís” en Chagüitillo y Radio Hermanos. Falleció el 15 de mayo de 1991.

El 2 de noviembre de 199 fue nombrado Obispo Mons. Leopoldo José Brenes Solórzano. Fue un gran pastor misionero y pastoralista, sobre todo en las comunidades rurales. Fue Obispo de la Pastoral de la Paz en el departamento de Matagalpa ayudando al desarme militar después de la guerra y defensor de los derecho humanos. Convoca el primer Sínodo Diocesano que ayudaría a la acción pastoral y espiritual de esta diócesis. Fue nombrado Arzobispo de Managua en el año 2005.

Le sucedió en la diócesis Monseñor Jorge Solórzano Pérez, quien asume el 3 de diciembre del 2005. Fue un gran misionero. Restauró la iglesia Catedral, el Centro Pastoral la Cartuja, el colegio San Luis y el Seminario San Luis. Un hombre muy reservado pero de gran autoridad y a la vez un gran liturgista. En los años 80 puso en riesgo su vida para defender la fe católica de la teología de la liberación que tuvo su auge, durante el régimen de este tiempo. Como Obispo también fundó nuevas parroquias, el dio un nuevo mantenimiento a Radio Hermanos, formador de sacerdotes y gran promotor vocacional.

El 8 de marzo de 2011 es nombrado noveno obispo de nuestra diócesis, Mons. Rolando José Álvarez Lagos, quien desde su posesión de esta diócesis el 2 de abril del mismo año ha trabajado en la elaboración de la Instrucción Pastoral que ayude a la buena marcha de la diócesis y al cumplimiento de las disposiciones del Sínodo Diocesano y de las últimas asambleas diocesanas. Fue director de las Escuelas de Filosofía y Teología en el Seminario la Purísima y en la UNICA; por muchos años fue Asesor Nacional de la Pastoral Juvenil, Secretario de Comunicaciones de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, Director de Radio Católica y Secretario Ejecutivo del SEDAC. Mons. Rolando José ha entregado su ministerio a la Misericordia de Dios, siendo portador de ella especialmente a la mirada de la Virgen de la Merced, al Beato Juan Pablo II y a Santa Faustina Kowalska. Desea atender con sumo interés, las grandes inspiraciones del Espíritu Santo en sus antecesores.

En los últimos 60 años, en nuestra diócesis  se han aplicado distintos modelos pastorales. Los más importantes podrían ser:

Las misiones sacramentales rurales e los años 50-70, donde se destacan las figuras de Mons. Estanislao García y Mons. Pedro Lisímaco Vílchez, conocido entonces como el P. Vílchez.

ü  La organización de la acción católica en los años 50-60.

ü  La llegada de los movimientos laicales como cursillos de Cristiandad y Carismáticos como los más trascendentes.

ü  Los Delegados de la Palabra en los años 70.

ü  Los retiros de Cristiandad en los años 80-90.

ü  Los Retiros de Evangelización y  sus pequeñas comunidades en los años 90.

Es necesario destacar el papel de la Iglesia católica en el período de guerra y postguerra de los años 80-90, procurando la reconciliación y el diálogo, la defensa de los derechos humanos de las víctimas y el acompañamiento al pueblo.

En el inicio de este nuevo milenio la vida eclesial de nuestra diócesis ha estado marcada por algunos acontecimientos:

ü  El Jubileo del segundo milenio de la era cristiana.

ü  El Primer Sínodo Diocesano.

ü  El cambio de Obispo diocesano, con el traslado de Mons. Brenes a Managua y la llegada de Mons. Jorge Solórzano como el octavo Obispo diocesano.

Con la venida de Mons. Rolando José Lagos, la diócesis ve con gran preocupación, la violencia social en todos sus géneros, la destrucción ecológica y la realidad sociológica y política. Estos temas son un reto para todos, de cómo responder a la realidad de hoy y cómo hace posible a través de la misión y la evangelización de la Iglesia un cambio en la sociedad.

Marco histórico

Período Precolombino

Los primero asentamientos indígenas en la región nicaragüense datan de al menos 6.000 amos de antigüedad, es decir, 4.000 años antes de Cristo.

 

A la llegada de los españoles, los grupos indígenas que habitaban Nicaragua estaban distribuidos en cuatro regiones:

  1. En el pacífico: Los Chorotegas, los Niquiranos y los Maribios. Su lengua: el mangue.
  2. En el Atlántico: los Caribisis.
  3. En la región Central Sur Oriente: los chontales.
  4. En la región Central-Norte: los Matagalpas.

Los Matagalpas es el pueblo ancestral de la región donde actualmente está situada nuestra Diócesis. Podemos decir que son nuestros primeros padres o antepasados y como todo padre influyeron en nosotros para ser como somos hoy. Por tal razón, debemos estudiarlos y conocerlos para ver en que nos pueden haber influido.

Matagalpa es un pueblo indígena encontrado por los españoles a la fecha del descubrimiento y conquista  de Nicaragua. Fue hasta la fecha de 1542,  que se procedió a darles organización a los pueblos indígenas conforme a las leyes especiales existentes, para ello se formaron los primeros cabildos indígenas.

El nombre de Matagalpa proviene del pueblo indígena que vivía en estas tierras. Etimológicamente se ha propuesto, entre otros, las siguientes:

  • Matlatl-calli-pan: “Casa de las Redes” por el Ing. Alfonso Valle.
  • Matlactli-calli-pan: “En las diez casas o familias” por el Profesor Luis Cuadra Ceas.
  • Matlati-galpa: “Tierra de Honderos” por el Dr. Alejandro Dávila Bolaños.
  • Maika-calpa: “Pueblo Grande” o Cabeza Mayor. De Maika, cabeza, y calpul, híbrido matagalpa-nahuatl. Porque era la población más importante de las matagalpas septentrionales. Llamada Pueblo Grande por el historiador Jerónimo Pérez (1855), así como Mario Rizo y Eddy Kuhl.
  • Matagalpa: según apuntaba el sacerdote y lingüista Guillermo Kiene, parece provenir del sumo y significar «Vamos a la Piedra».

El antropólogo matagalpa Dr. Mario Rizo Zeledon y el historiador Eddy Kuhl Arauz, creen que el término Matagalpa, viene precisamente de esta “lengua matagalpa” (Brinton 1883), Maika-calpa. Maika- Cabeza Mayor, y Calpul-Poblado. O sea “Pueblo Grande”, tal como decía el historiador Jerónimo Pérez en 1855. Eso coincide con la realidad histórica, pues Matagalpa ha sido el poblado más grande del centro-norte de Nicaragua desde tiempos precolombinos, y así aparece en los registros eclesiásticos de tiempos coloniales.

Parcialidades indígenas: Matagalpa estaba constituida por tres pueblos indígenas llamados “Pueblo Grande” o Matagalpa, Solingalpa y Molagüina. Esto explica la gran extensión de sus terrenos, pues se dieron para tres pueblos que coincidían en una misma circunscripción geográfica, y partiendo de “Pueblo Grande” o Matagalpa, del centro de la plaza, se midieron seis caballerías antiguas por los cuatro rumbos, siguiendo los brazos de una cruz imaginaria, que dieron una cabida de 14.391 manzanas y 4.725 varas cuadradas.

Posteriormente se formó la población de Laborío, aunque su acepción verdadera según los lingüistas, era Naborío. Esta designación se aplicó en Nicaragua y otros dominios de los españoles en América, a los indígenas que eran los que sin ser por derecho esclavos, estaban obligados a prestar servicios domésticos por turnos a los gobernadores, alcaldes, parroquias y conventos. En 1830 suenan las cuatro parcialidades indígenas, sumando la de Laborío  a las anteriores, haciendo reclamos al Gobierno. La población indígena de Guanuca se formó por la reducción de indios sumos traídos a Matagalpa para inducirlos a la vida sedentaria y civilizada.

El lingüista Daniel Brinton en 1892 dijo que los del Pacífico llamaban a los Matagalpas, popoluca, es decir, tartamudos, por su manera de hablar; su lengua parecía diferente a los del Pacífico y se cree que provenía de la lengua Chibcha de América del Sur.

El Dr. Jaime Incer afirma que las estatuas de los Matagalpa son superiores a los ídolos de Zapatera y Ometepe. Agrega que eran rebeldes, lucharon contra los chorotegas y fueron los primeros que dieron frontal combate a los españoles cuando Hernández de Córdoba y luego Hernando de Soto y sus tropas quisieron penetrar a su territorio. En el descubrimiento y la conquista de Matagalpa se produjeron numerosos levantamientos, especialmente debido a los malos tratos que los soldados daban a la población, son destacables los ocurridos en los años 1643, 1688, 1773 y 1881.

El nombre de Matagalpa etimológicamente viene de la lengua náhuatl y los estudiosos han encontrado diversidad de significados, siendo el más común “Pueblo de las diez casas”.

Algunos historiadores marcan la fundación de la actual ciudad en 1603. A la cabecera de Matagalpa le llamaron los españoles: San Pedro de Matagalpa y su patrono fue el Santo Apóstol de este nombre. Fue elevada a Villa el 5 de abril de 1851 y el 14 de febrero de 1862, el Congreso Nacional de Nicaragua, en el gobierno del general Don Tomás Martínez, otorgó a la Villa de Matagalpa el título de Ciudad. Los límites entre Matagalpa y Chontales se trazaron el 31 de mayo de 1861, y con Nueva Segovia, León y Granada el 5, 7 y 16 de mayo de 1862.

Con la migración de extranjeros a esta zona del país, se obtuvieron avances de diferente índole, ya que trajeron consigo su cultura y tecnología, construyendo beneficios de café húmedos y secos, plantas hidroeléctricas, modernización del transporte con la instalación del ferrocarril (sus ruedas rodaban sobre tierra), instalación de infraestructura, etc.